El funcionamiento principal de un mandril de CC se basa en la ley de la inducción electromagnética. Cuando la corriente continua pasa a través de una bobina electromagnética, se genera un campo magnético estable alrededor de la bobina. Este campo magnético atrae materiales ferromagnéticos, como el hierro y el acero, consiguiendo así la adsorción y fijación de los objetos.
Desde una perspectiva técnica, los mandriles de CC ofrecen ventajas como campos magnéticos estables, fuerte fuerza de adsorción y control conveniente. Debido a que funcionan con corriente continua, la intensidad de su campo magnético es relativamente estable y menos susceptible a interferencias externas, lo que garantiza la confiabilidad y estabilidad de la adsorción. Además, la fuerza de adsorción del mandril electromagnético se puede controlar de manera flexible ajustando la magnitud de la corriente continua para satisfacer las necesidades de diferentes condiciones de trabajo. Además, el circuito de control de un mandril electromagnético de CC es relativamente simple, lo que permite fácilmente un control automatizado y mejora la eficiencia de la producción.

